SDJ VITORIA

Google
Web sdjvitoria.org
JSN ImageShow - Joomla 1.5 extension (component, module) by JoomlaShine.com

Mp3 SDJ

start Player
Inicio arrow Noticias arrow ¡Resucita, que es Pascua!
¡Resucita, que es Pascua! PDF Imprimir E-Mail
 ¡Resucita, canta, no te quedes muerto, dormido, mudo! ¡Es Pascua, dos mil cinco-seis-siete veces Pascua, eternamente Pascua, eterna y siempre nueva, primavera perenne, día sin ocaso! Te esperaba su aurora. ¿Despertaste, te levantaste con ella por las venas, por el alma? A ella te llevaba la Cuaresma. Era, es aurora, Pascua de Cristo, tuya y del mundo. ¡Ha resucitado Cristo, ha resucitado Dios, has resucitado tú, todos nosotros, y la creación entera! ¿No lo notas, no lo ves?
pascua.jpgMe dirás: hablas de lo que no se ve. ¿Cómo te voy a creer? ¿Cómo te voy a entender? Es verdad. No lo recogió la pupila -dormida- de los guardias de sepulcros, no lo captan las cámaras fotográficas, ni el rayo láser, ni las ondas de un internet sin virus; tan sutil es, tan hondo, tan seguro está. Pero créelo, es lo más real y verdadero de ti mismo, por su fuerza vives, por su fuerza vences cada día tanta muerte como acecha a tu alma más que a tu cuerpo.

Hermano: ¡Es Pascua! ¡Estás, estamos resucitados, vivos para siempre! Resucitó Jesús, hombre como tú y Dios como el Padre. No resucitó él solo. Todo el que lleve la naturaleza humana murió con él, está ya resucitado y sentado en el cielo con él. Lo gritó San Pablo para que la fuerza de su verdad llegase hasta este mundo nuestro, que sufre y siente peligro de muerte, que necesita una razón para vivir. Lo gritó porque no podía contener la vida que le quemaba, le hacía llama.
¡Es Pascua! ¡Estamos de Pascua! Y todo el año. Y ya para la eternidad, que ha empezado “aquí, su sitio fiel”, decía Juan Ramón; no va a acabarse nunca. Pon cara de Pascua, mejor, ponte alma de Pascua y de aleluya, convierte tu ser en aleluya. No la celebres únicamente, vívela. No des vacaciones a tu espíritu. No le des vacaciones de olvido y pereza, que ha llegado lo mejor: la Pascua, la vida plena, rebosante, la vida feliz, para todos.
Fue necesario que Jesús muriese, por todos, que bajase al reino de los muertos (“a los infiernos”, que decimos en el Credo), para quitarle a la muerte su guadaña, para destrozarla, para que ya no pudiese hacer daño verdadero a nadie, para llamar a los muertos y sacarlos de la tumba. Pero todo eso ya pasó. Desde la aurora de Pascua quien triunfa y reina es la vida. Cristo sólo nos habla de vida, la que tiene Dios desde siempre y por siempre, la que tiene él con Dios Padre, la que nos trae, nos regala, nos da en plenitud, porque eso quería Dios para todos nosotros, porque a eso vino. 
El ayuno ahora es despojarse de las penas y vestirse de esperanza y alegría. La oración, agradecer y alabar. La limosna, transmitir, difundir alegría y certeza de la salvación. ¡Pásmate! ¡Qué pasión la de Dios por ti! Lo que Dios Padre hizo con su Hijo Jesús lo hará con todos sus hijos. Lo hizo con él para que nos convenzamos de que nuestra vida no acabará en la nada.
ninos_felicidad.jpgNo te empeñes en no ser feliz. Créetelo: escalarás el cielo, serás divinizado, serás Dios. Ha empezado el mundo nuevo, el hombre nuevo, la vida nueva, porque Cristo nos unió y nos llevó y lleva a todos en su cuerpo, en su alma, en su muerte, en su resurrección. Oye el coro de voces humanas y de la creación entera, que te dice: Cree en la vida, en que la muerte es solamente un sueño, del que nos levantamos dioses. Ya puedes ser Dios, sin hacer caso de la antigua serpiente, llegarás a serlo, lo llevas en ti. Por si tenías dudas, la encarnación y la resurrección de Cristo te aseguran: “Hace mucho tiempo que estoy contigo; desde siempre eres como Dios”. (No te tengas en menos). “¿No crees que yo lo era, aunque hombre mortal? Si no, ¿cómo hubiese podido resucitar?”.
Tu fe, tu bautismo te hacen uno con Cristo. La eucaristía te hace un solo cuerpo y sangre, gloriosos, con él. Y, sin ser crucificado ni sepultado, gratuitamente, tienes la vida gloriosa de Cristo ya desarrollándose en ti hasta que llegue al fruto y a la luz plenos (Catequesis de Jerusalén). Dios te pide fe y entrega, no desea tu muerte (S. Pedro Crisólogo). Cristo, ya resucitado, vive en ti, tú vives en él, y por él “todo lo nuestro está con Cristo en Dios” (S. Hilario), con él, en él eres, somos “Hijo de Dios y Dios” (Bto. Isaac de Stella). Nuestra resurrección es tan cierta y real como la de Cristo; y ésta, tan real como su nacimiento y su muerte (S. León).
Con la Pascua “es creado el verdadero hombre, aquel que fue hecho a imagen y semejanza de Dios” (S. Gregorio de Nisa). Con la Pascua tú eres ese hombre nuevo, has llegado a ser verdaderamente tú mismo porque eres en todo semejante a Dios, que esa es tu verdad y tu grandeza. La mordedura de la lengua engañosa de la serpiente no la alcanzará. No vuelvas a la antigua tristeza que el pecado dejó en ti. Vive lo nuevo, lo que no se desgasta ni se acaba. Tu personalidad ya no es la de pecador, sino la de hijo, vivo para Dios en Cristo resucitado (S. Pablo a los Romanos).

Vive resucitado: liberado del sepulcro del yo, donde se pudre, se va corrompiendo a sí mismo. Vive y crece en la dimensión sin medida del amor. En ti vive y avanza victorioso el triunfo de la Vida y del Amor. Viste tu vida de amor; es el resplandor de la Pascua, del que ha resucitado y vive de veras. Es la luz que deja ver lo que creíamos no poder ver: la Pascua, en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestros hermanos, en el mundo.

Créelo, vívelo, proclámalo, difúndelo. De nuevo te digo con Salinas: “Derrocha alegrías, dichas”. Como Magdalena, como los apóstoles, ve a decir en nombre de Cristo a todos los hombres que se alegren y canten, que son inmortales, que Cristo está vivo para siempre, que sube, que subimos hasta Dios, Padre suyo y nuestro, y que nada va a bloquearnos el camino, nada va a impedir que le alcancemos, ni los pecados, ni las penas, ni la muerte. Él transformó todo en vida
Modificado el ( sábado, 02 de mayo de 2009 )
 
< Anterior   Siguiente >
Free Joomla Templates