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Se aproxima la celebración del Día del Laicado en nuestra Diócesis.
Desde el Servicio Diocesano del Laicado os invitamos a participar en la celebración del día del Laicado. Lo vamos a realizar en el marco celebrativo-festivo del 150 aniversario de la Diócesis de Vitoria y estará presidida por nuestro Sr. Obispo. Con esta celebración nos uniremos a la fiesta del Apostolado Seglar que celebra toda la Iglesia.
Os invitamos a participar y a que extendáis esta invitación a todos el laicado, los presbíteros y religiosos y religiosas que quieran participar.
Lo celebraremos:
Eguna/Día: 2012ko maiatzaren 27a / 27 de mayo de 2012 Ordua/Hora: 12:30ean/12:30h Tokia/Lugar: San Miguel Elizan / Iglesia de San Miguel (Pza. de la Virgen Blanca)
Muchas gracias por vuestra participación.
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Última actualización el Martes, 15 de Mayo de 2012 09:45 |
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Encuentro de las tres comunidades de la Península Ibérica en Fátima: A Boa Nova de Lisboa, Palabra de Vida de Madrid y Señorío de Jesús en Vitoria 
Nunca tuve la menor duda de que el encuentro de las tres comunidades de la P. Ibérica era algo, mucho más, que el sueño de Antonio Jorge y mi persona. Un encuentro con el lema: ¡A ti clamamos,Madre! no podía quedar reducido al mero impacto institucional. El carisma, la presencia del Espíritu, el amor de la Madre nos inundó en plenitud. Fue un encuentro con propósito, pero con propósito divino. A los piés de su Madre, el Señor nos ha vuelto a recordar tres elementos vitales en nuestra vocación:
- Nuestro llamado misionero, desde la base de la santidad y con perfil de martirio. - Nuestra identidad de discípulos. - La necesidad imperiosa de su poder y de la apelación a la alianza que El ha firmado con nosotros y nosotros con El.
Esta profunda enseñanza nos la ha presentado en un clima de profunda hermandad y en el disfrute de la presencia de María, perceptible por los rincones de Fátima, que cuidó y protegió el encuentro.
Hermanos: Fátima es un evento a no olvidar. Un motivo de constante y profunda reflexión. Su eco, además de ser intercomunitario, ha sido personal y como tal debemos responder. ¿Qué me ha pedido el Señor, la Madre? Seamos muy generosos en nuestra respuesta a tanta gracia y bendición. Paz a todos. Fernando
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Última actualización el Viernes, 11 de Mayo de 2012 06:38 |
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Algunas familias de la Comunidad celebramos juntos la Pascua, Celebramos que Cristo vive, celebramos que somos hermanos. El domingo terminamos con una asamblea de oración, donde oramos los unos por los otros y con una comida de hermandad. Además pudimos disfrutar de dos familias de Mexicali (México) la familia Zamora y la familia Araujo que han estado un tiempo con nosotros.
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Alegría y paz hermanos, el Señor RESUCITÓ!!!!
El Reino de Dios se ha acercado y se ha hecho realidad en la resurrección de un Crucificado; todos aquellos cuya vida participe en alguna manera de la semejanza de una crucifixión, pueden participar también de la esperanza del Crucificado-Resucitado. No hay otro camino que el de aceptar el camino de Jesús: la resurrección es para los crucificados.
Para anunciar hoy la resurrección de Jesús hay que estar en verdad junto a la cruz de Jesús y junto a las innumerables cruces actuales, que también son de Jesús. Desde los crucificados de la historia, sin pactar con sus cruces, es desde donde hay que anunciar la resurrección.
Los “pobres” son los que pueden captar más a fondo la resurrec ción de Jesús. Ellos pueden ver mejor que nadie en Jesús resucitado al primogénito de entre los muertos, porque en verdad, y no sólo a nivel de ideas, lo reconocen como hermano mayor.
La resurrección celebra el triunfo de la vida en contra de todas las fuerzas que se oponen a ella. El centro de la fe cristiana no consiste en la celebración de la memoria de un héroe muerto en el pasado, sino en la celebración de la presencia de alguien que vive ahora: Jesucristo, el triunfador.
Nuestra esperanza no es, simplemente, sobrevivir. Esperamos que esta vida frágil deje de ser rompible. Jesús elevó la vida a tal densidad de realización, que la muerte no conseguirá destrozarla.
Vivir no es caminar hacia la muerte, sino peregrinar hacia Dios. El hombre de fe no muere; nace dos veces. La muerte no es un fracaso o una tragedia, sino una bendición, una puerta que hay que atravesar para poder llegar a la meta por la que tanto se luchó en esta vida.
Junto al triunfo del “Cordero degollado” (Ap 5,6.12) gozarán también “los que vienen de la gran tribulación” (Ap 7,14). Esto quiere decir que el sufrir pasa, pero el haber sufrido no pasa. Por eso el Resucitado conserva para siempre las llagas de su crucifixión (Jn 20,25-27).
Jesucristo es el primero de los muertos que recibió la plenitud humana de la vida. Nosotros le seguiremos. Desaparecerá la angustia milenaria del dolor. Se tranquilizará el corazón, cansado de tanto preguntar …
El Señor de la vida te invita a celebrar el triunfo de la vida. De la misma manera que en las últimas semanas escogiste retirarte, ahora colócate en la situación de salir y celebrar. Busca colores y cantos alegres, haz cosas que puedan hacer a los otros felices. Saborea la alegría de Cristo, la fidelidad del Padre, el triunfo de Jesús como Señor de la Creación y de la Historia.
Para ello tendrás que esforzarte, pues es más fácil acompañar en el dolor que en la alegría. En ambiente festivo tendemos a ser superficiales. Se trata de ser profunda y crecientemente alegres, en compañía de Jesús. Alegrarnos de veras por el triunfo de entonces de Jesús y por sus triunfos actuales en nuestro mundo de hoy.
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Última actualización el Viernes, 04 de Mayo de 2012 07:02 |
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El último sábado de Marzo, tuve el honor de presidir en compañía de mi esposa, la celebración del CADS con los hermanos y hermanas mayores de la comunidad. Acompañados y servidos por los jóvenes, con sus líderes al frente, mil gracias por tanto detalle y amabilidad, pasamos unas horas entrañables. Fui testigo de la felicidad de nuestros mayores y presencié la nueva cultura de nuestro pueblo en la que lo importante es "ser para los demás" más que el hacer. Les hablé a mis hermanos expresándoles que era cierto que cada vez podían hacer menos "cosas", estar en menos "actos", pero eso no debía afectar en absoluto a nuestra identidad, a nuestro ser, los unos para los otros, profundamente hermanos. Esta es nuestra cultura, esta es nuestra sociedad. esta es la garantía de nuestro vivir a la altura del llamado. Mis hermanos mayores, aquí estamos y aquí estaremos para siempre. Paz a todos.
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Última actualización el Martes, 10 de Abril de 2012 07:19 |
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