Por Carlos Mantica
Bayardo Reyes Almanza nació fuera de matrimonio el 11 Jul 1938 en una de esas aldeas de Nicaragua donde todos sus habitantes son parientes y donde Madre e hijo fueron marginados por su pecado. Finalmente el niño fue entregado a la abuela para que lo criara. Bayardito, descalzo, vendía casa por casa las rosquillas que hacía la anciana, recibiendo en todas ellas insultos y desprecio. Finalmente fue “regalado” al cura del pueblo y así pudo cursar hasta el tercer grado de primaria. Por desgracia el cura cayó en el alcoholismo y comenzó a darle mal trato por lo que, en cuanto llegó a la adolescencia, se escapó hacia la Capital donde consiguió trabajar en el Departamento de Carreteras en el norte del país. Un año después regresó a Managua trabajando como ayudante en un taller de mecánica para aprender el oficio.

Con el transcurso de los años comenzó a trabajar en los talleres Mercedes Benz y llegó a tener su propio taller. Contrajo un matrimonio que muy pronto sufrió las consecuencias de sus borracheras e infidelidades. Se declaraba ateo y come-curas, con un corazón lleno de odios y rencores.
En 1966 El Señor se le atravesó en el camino en un Cursillo de Cristiandad y experimentó en la Eucaristía la realidad de Su existencia y de Su amor. Su vida se transformó y empezó a evangelizar como dirigente de Cursillos. Después de su Bautismo en el Espíritu en 1974, pudo llevar la Renovación Carismática a su lugar de origen y lograr, una por una, la conversión de aquellos parientes que cuando niño lo habían rechazado y humillado. Buscó a su padre y lo encontró muy enfermo en un hospital donde lo perdonó y se abrazaron olvidando tantos y tantos sufrimientos.
En 1975 El Señor empezó a llamar a Chale Mantica a la construcción de un baluarte y tras muchos meses de oración, Enrique Cardenal, Bayardo Reyes y Chale Mantica decidieron poner sus vidas y sus bienes en común de cara a la construcción de aquel baluarte y de este compromiso total con dios y los hermanos nació la Ciudad de Dios. Cinco de Diciembre de 1977.
La nueva comunidad creció rápidamente y pronto la comunidad le pidió a Bayardo trabajar en ella a tiempo completo. En respuesta, Bayardo reunió a todos los empleados de su taller, que era su única propiedad y fruto de una vida entera de trabajo, les informó de su decisión y les regaló el taller sin condición alguna y sin guardarse nada para sí. Así mostró Bayardo desde un principio que nuestro compromiso es en serio y que nuestra vida en común descansa enteramente en la fidelidad de Dios y la seriedad de nuestro compromiso.
La segunda gran lección de Bayardo para toda la EDE fue la siguiente: No siempre tuvimos elecciones en la EDE y para cuando se inventaron ya Chale tenía más de dos décadas de ser Coordinador Mayor y la gente se preguntaba Qué va a pasar cuando se muera Chale. Bayardo fue nuestro primer Coordinador Mayor electo y demostró hasta la saciedad que un Coordinador Mayor de la Ciudad de Dios no necesita ser una fotocopia de Chale. (Ni el de tu Comunidad ser una copia exacta de su “Fundador”). Gobernó muy bien la Comunidad en tiempos especialmente difíciles impartiéndole su propio sello. Porque la sabiduría está en el cuerpo y no en cada uno de sus miembros. Cada uno de los tres Coordinadores que ha tenido la Ciudad de Dios ha sido la persona indicada para ese momento preciso.
Yo soy el Responsable Pastoral de Bayardo y su defecto principal es el mismo de Jesucristo: que no sabe decir No. Lo que con demasiada frecuencia genera un gran desorden en su vida que a su vez pone en peligro su salud.
El Señor le anunció en una ocasión que llevaría su palabra hasta los últimos rincones de la tierra y él no quiere fallarle. No creo haya una sola comunidad de habla hispana que no haya visitado, y pienso que su desorden es también una forma voluntaria de dar la vida por sus amigos: desviviéndose por ellos. Por eso me es tan difícil cuidar ese aspecto de su vida. Si me preguntara “Qué haría Cristo en mi lugar”, lo más probable es que le permitiria seguir diciendo “Sí”. Porque su Señor siguió diciendo si hasta la muerte.
Si nos preguntamos en qué radica su fuerte liderazgo, yo me atrevería a decir, en orden de importancia, que en tres cosas:
1. El Primero en su testimonio de vida como discípulo, dispuesto a dejarlo todo, dejando absolutamente todo, lo que tenía y en ocasiones hasta lo que podía llegar a tener, y descansando únicamente en la fidelidad de su Señor y de sus hermanos.
Yo he dicho alguna vez que la conversión y quizás la santidad misma no se miden por el nivel alcanzado sino por la trayectoria recorrida. El camino recorrido por Bayardo ha sido largo y difícil y aunque el mérito sea todo del Señor, porque siempre lo es, debemos reconocer que su conversión ha sido un testimonio para toda la Comunidad y para todas las comunidades que han estado a su cargo.
2. El segundo, en su indudable liderazgo espiritual. Que tiene, porque es un hombre guiado por Dios, ungido con el poder de Dios, pero que además lo ejerce, sin desperdiciar un sólo momento para transmitir a todos una espiritualidad y una mística.
Bayardo es quizás uno de los líderes más carismáticos de la EDE, Profetiza pocas veces pero con mucho poder, tiene un don de Curación probado y sus Palabras de Conocimiento son especialmente especiales (perdonando el pleonasmo) en lo concerniente a la vida pasada y situación espiritual de una persona. En varias ocasiones ha sido dócil a un Don de Fé que lo impulsó a resucitar un muerto, a tomar autoridad sobre los elementos o a realizar algún milagro. De sus vivencias se podría escribir un tomo entero de nuestras Florecillas. Su Autoridad Espiritual sobre el Demonio ha sido demostrada infinidad de veces.
3. En su versatilidad y entrega. Bayardo ha demostrado ser no sólo un magnífico Evangelista, incansable y eficaz, un muy buen Maestro que sabe adaptar su enseñanza a cualquier audiencia, sino que desde muy temprano se ganó el bien merecido apodo de Pastor. Por algo será.
En su relación conmigo, conserva la admiración, el respeto y el cariño que siempre me ha tenido, pero jamás ha permitido que ellos menoscaben ni su autoridad, ni su buen juicio. Está dispuesto a aprender de mí, pero no a heredar mis defectos. Que dicho sea de paso ha sido quien más los ha pastoreado y más me ha ayudado a irlos superando poco a poco.
En su relación con sus subordinados es cariñoso, comprensivo, espontáneo y cuando tiene que hacer valer su autoridad o su criterio es firme, pero no duro y sabe convencer si avasallar. Si les parece que esta evaluación es prejuiciada.... tienen todita la razón. Porque yo quiero a Bayardo como a un hermano de sangre y me es imposible verle los defectos que nadie duda tiene.
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Nuestro querido P. Quique: En el contexto del silencio profundo que genera la presencia real de Jesucristo entre nosotros, deseo elevar a Dios una acción de gracias por sus cincuenta años de sacerdocio. Por su persona, en base a la gracia de dios que en usted ha actuado permanentemente, el Señor nos revela realidades tan maravillosas como las siguientes, que no son otra cosa que rasgos de su identidad:
1- La fidelidad, la lealtad, la perseverancia: Por la gracia de Dios usted refleja ese atributo divino. Cincuenta años de fidelidad, de lealtad, de perseverancia. En la película de su vida sacerdotal usted conoce muy bien cuánto hay de gracia en su respuesta, gracia que posibilitó en usted capacidad de lucha, aguante, sufrimiento, paz, discernimiento y gozo. Respuesta, que por reflejar el carácter de Dios, lealtad y fidelidad hasta el extremo, y al amparo de su gracia, usted nunca la expuso a barlovento de la fragilidad emocional, tapadera habitual de una debilidad de carácter o de un profundo egoísmo, sino que por el contrario, la fue afianzando en fuertes convicciones y decisiones muy firmes, que como sólido acero, se forjaron en la fragua de la unión íntima con Dios.
2- Hablamos del segundo rasgo de la identidad de Dios que usted nos aporta. La gracia de Dios le ha aportado a usted una relación con Dios, profunda y cálida. La Eucaristía y la Palabra de Dios, celebrada y leída desde la realidad diaria de su vida, realidad hondureña, realidad tercermundista, han sido la clave en la solidez de su vida. Pocas personas conozco yo tan “activas” como usted, tan rodeada de “urgencias”, tan empujadas al “hacer y hacer” porque en su realidad hay tanto que hacer, pero gracias a Dios, su obrar, en estos cincuenta años, han seguido al ser y este ser se lo ha configurado el Espíritu, fundamentalmente a través de la Eucaristía y de la lectura y reflexión de la Palabra.
3- Unas palabras para explicar el tercer rasgo. Cuando el Padre se empeñó en que la humanidad supiera y experimentara la profundidad de su amor, no se le ocurrió mejor cosa que la encarnación de su divinidad en la persona de su Hijo. Su vocación misionera, P. Quique, tiene mucho de esta visión de la encarnación. Yo no sé cómo sería hace cincuenta años la diócesis de Castellón. Lo que sí sé cómo era España hace cincuenta años y cómo es Honduras actualmente y no llego a alcanzar cómo será Mochito, Zacapa y la realidad sociológica que usted se encontró y abrazó. Creo que usted sí sabe lo que es una opción preferencial por los pobres. Creo que usted sí sabe lo que es pasar hambre. Creo que usted sí sabe lo que es no tener un lecho para dormir. Creo que usted sí sabe lo que no es tener ni siquiera para caerse muerto. De verdad, P. Quique, el Señor le enseñó bien la dimensión de lo que implica “encarnarse” y por ello apreciamos en su justa medida la realidad de un humilde ambulatoria, los botiquines ambulantes, la escuela de agricultura, el taller de cerámica, el humilde urbanismo iniciado no hace mucho y no deja de admirarnos la escuela de informática que ha acercado el mundo entero a su pequeño mundo hondureño, en el que contemplé a la vez, la antena parabólica más grande por mí conocida, un niño de unos seis años, casi desnudo y descalzo, por supuesto, llevando atado a una cuerda un alacrán y pidiéndome un dólar, por favor, la granja-escuela agrícola, nada comparable con nuestras huertas, pero origen en su autonomía económica al producir el autoabastecimiento y el aprovechamiento permanente de la riquísima tierra y un taller de cerámica, cuyos belenes y mosaicos, gozan ya de fama más que merecida. P. Quique esta es su encarnación y en ella y por ella se ha conocido el amor de Dios encarnado en Jesucristo.
P. Quique: Gracias por su sacerdocio. Gracias por su ejemplo. Ya sabemos que todo es debido a la gracia de Dios, pero usted ha sido el siervo bueno y fiel que ha sabido servir a su Señor y se ha dejado moldear por las manos de su alfarero. Renovamos hoy nuestro compromiso económico con usted y pido a Dios, que por muchos años, nuestro granito de arena, le ayude a usted, aunque sea un poquito, a llevar el amor de dios a los que le rodean.
P. Quique: Paz y Bien para usted y muchísimas felicidades y muchísimas gracias por su vida.
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Creo que hay una costumbre muy latina de poner nombres cristianos a los hijos, quizás nuestros padres en su apasionada fe esperan que un día sus hijos encarnen el nombre del santo que llevan y este es el caso de nuestro querido hermano David.
Nacido el 27 de Enero de 1961, David es el más pequeño de una familia numerosa, dos hermanas y tres hermanos, todos ellos hombres y mujeres de éxito. David conoció al Señor muy temprano en su vida (1er. Año de su carrera), al entrar al Tecnológico de Monterrey, una de las más prestigiosas universidades de Latino América de la cual se graduó como Ingeniero en Sistemas de computación, recibiendo una mención honorifica de excelencia por ser uno de los primeros en su carrera. Sin embargo, al terminar su carrera David ya tenía puesta su excelencia y su éxito en otra cosa, en el Reino de Dios.
La Palabra de Dios nos dice que el Rey David era un hombre que tenía un corazón para Dios, que era un hombre por el cual Dios reinaba a su beneplácito, no era perfecto, pero si era un hombre que por su obediencia y docilidad a Dios logro establecer todo lo que Dios quería para su pueblo. Fue el Rey David quien llego a establecer la ciudad de Jerusalén como el centro de adoración para todo Israel, fue el Rey David quien logro llegar a establecer la paz en todos los alrededores de Israel, conquistando así a sus enemigos… y muchas más cosas podemos aprender del Rey David.
Nuestro David Mijares, desde su conversión ha sido este tipo de hombre que corre por alcanzar el corazón de Dios. Un evangelizador incansable, si a alguien conozco con el don de evangelización es a David, son muchas las personas que hoy están en nuestras comunidades por su celo evangelístico (en Monterrey, en Ann Arbor, en Costa Rica); evangelizar para David no es simplemente hablarle a alguien del Señor, es más que eso, es llevarlo a comprometerse con el Señor.
Un líder incansable. Una de las grandes cualidades de David es su energía interminable, un hombre que tiene la capacidad de llevar muchas cosas en su hombro; llevar la responsabilidad de uno de los Anciano en los Siervos de la Palabra en nuestra región, coordinador regional, coordinador local en Jeséd, Director regional de Kairós, formador en los Siervos, etc., en medio de todo esto David tiene tiempo para todos y para muchas cosas más: componer un canto nuevo, traducir otro canto del Inglés al Español, trabajar en la composición de un nuevo CD, participar de las conferencias de música, organizar el desarrollo del programa de la Brecha, organizar una carrera de 10 y 5 kilómetros, supervisar el trabajo de unas 10 personas que trabajan directamente para el centro norte de Kairós, y me supongo que en el tiempo libre hará cosas como visitar otras comunidades para dar retiros vocacionales, dirigir visitaciones, organizar conferencias cada 5 años para los jóvenes junto con los otros directores de Kairós, y…1000 cosas más. Un buen amigo de David, un hombre exitoso le dijo una vez “si no estuvieras en los Siervos de la Palabra, años hace que ya te hubiera contratado para que trabajaras para mí”.
Quizá este loco al decir esto pero lo voy a decir, creo que David Mijares es alguien que el Señor nos ha regalado en la EDE, especialmente en la RIA. Es este tipo de hombres que como otros hombres y mujeres en la EDE nos dan una contribución especial. ¡Gracias Señor por nuestro hermano David!
Un hombre de oración. David es alguien que ha logrado mucha intimidad con Dios. ¿Cómo sabemos esto? El Señor nos da la respuesta “de lo que abunda el corazón habla la boca” y David es un hombre que habla de Dios. Sus predicas son siempre un volcán de motivación, de inspiración, habla de lo que sabe, predica lo que vive, se los puedo decir con seguridad, tengo 19 años viviendo cerca de él y es un hombre de mucha oración. En los últimos 5 años, no deja de decir que Dios vive dentro de él, que camina con él, al oírlo hablar de esto es como un niño ilusionado, apasionado, es claro que está enamorado de Dios.
En los Siervos de la Palabra, David es un hombre muy respetado por la manera en que vive su consagración. Su liderazgo en los Siervos siempre ha sido muy notorio, su gran celo por vivir sin tregua nuestra vida, sin descanso, sin vacilaciones, son mucha radicalidad, con mucha entrega, con mucha pasión. David ha sido una gran bendición en los Siervos, un hermano fuerte con el que siempre se puede contar, un excelente compañero de batalla, un hombre que ha inspirado a otros hombres a vivir como soltero consagrado.
El Rey David fue un joven ungido por Dios para una gran misión en el pueblo de Israel. Así mismo el Señor ha escogido a nuestro David Mijares; un guerrero alegre, un hombre de oración, un hombre con una energía extraordinaria, un hombre emprendedor para llevar adelante la misión que Dios nos ha regalado en la EDE. David es un líder joven en la EDE, con mucha visión, con mucho compromiso en la construcción del baluarte, estoy seguro que el Señor seguirá usándolo, especialmente en la consolidación del baluarte. ¡Animo David! Eres parte de este gran ejército que Dios sigue levantando. Tendrás que seguirle dando honor al nombre que te pusieron tus padres. Gracias David.
Luis Manuel Bravo
Siervo de la Palabra
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Cuando en el Señorío de Jesús despedimos a John el año 2000, poniendo fin a su papel de formador que había desempeñado durante ocho años, en el discurso de despedida, usé esta cita bíblica referenciada a Juan el Bautista. El Señor no dudó en alabar a su precursor con palabras profundamente reveladoras que expresaban su amor y admiración.
Cuanto voy a escribir a continuación proviene del profundo amor y admiración que profeso a mi hermano del alma John, y por ello no dudo en afirmar: Hubo un hombre, enviado por Dios, cuyo nombre es Juan (John).
He tenido el privilegio de hospedarle en mi casa los ocho años que estuvo al frente de la comunidad como coordinador formador. Ocho años, con estancias largas, dan para mucho, sobretodo, para poder ir mucho más allá de la subjetividad y constatar lo objetivo, lo sustancial, lo definitorio y definitivo, en el carácter y personalidad de mi hermano John. ¿Qué constaté?
1.- Su sereno y apasionado amor a Dios. Esto se traducía en una oración diaria, larga, puntual, profunda, llevada por la propia Palabra de Dios. La Eucaristía era su primer pan de cada día y no perdió ocasión para, durante la visita, acercarse al sacramento de la penitencia con nuestro entrañable P. Victoriano. Aquí nace la notable autoridad espiritual que John ejerce en tanta gente que le conoce. Esta es la razón de su profunda serenidad, su equilibrio emocional y la paz que transmite en su trato. No es de extrañar que John sea un gran formador de discípulos, que sepa leer y discernir las interioridades de la mente y del corazón del que busca seguir una determinada vocación, porque así ha sido formado él por su Señor.
2.- La responsabilidad en su trabajo pastoral. John trabaja y hace trabajar. Su trabajo genera en el entorno paz y serenidad. Nada deja al azar. Nada es improvisado. Cada célula de trabajo tiene su dedicación explícita: sabe lo que decir a toda la comunidad; lo que enseñar a los responsables pastorales; lo que tratar con los coordinadores; lo que dedicar a las hermanas; lo que conviene este año y lo que hay que dejar para el próximo. Su trabajo, refrendado por su vida interior, da fruto, es perceptible, llega al corazón, transforma, cambia, hace avanzar, culmina la formación. Trabaja en equipo, escuchando a todos, con respeto, atención, interés. No es, John, de esquemas rígidos e impermeables. En una palabra, su forma de trabajar es una gran herramienta en la gestación del carácter de un verdadero discípulo de Jesucristo.
3.- John es universal. ¿Quién no tiene un cariño especial a John? John es querido por todos y en todo el mundo. Me decía un hermano que en cuantos encuentros ha estado con John y otros líderes, cualquier elección que se tuviera que realizar, si se hiciera por aclamación, ésta, daría por vencedor siempre a John. Los decibelios se disparan cuando se le nombra. Le quieren los niños, los jóvenes, los adultos, los hermanos mayores, las hermanas, los líderes, los no líderes… todos. ¿Por qué? Por lo que yo he visto: sabe hacerse niño con los niños, joven con los jóvenes, adulto con los adultos, sufrir con el que sufre, reír con el que ríe, llorar con el que llora. John no tiene acepción de personas. Ha sabido perfectamente proteger su persona de la fácil tentación de la singularidad, del exclusivismo, y se ha mantenido en los términos de la universalidad que tanto le han reportado a él y tanta bendición ha traído a todos. Es tan delicado al respecto que hace por no olvidar los nombres de nadie, ni determinadas fechas, ni circunstancias especiales, realidades que llegan profundamente al corazón de los hermanos.
4.- John y su capacidad de liderazgo. ¡Cuánto bien ha hecho John a la hermandad de Los Siervos de la Palabra! ¡Cuánto ama John a su hermandad! Sus ocho años como “jefe de los Siervos” han sido de una gran bendición. Para mí lo más significativo es la reafirmación de su identidad original, sin dejar de vivir la realidad de los tiempos actuales. Pienso que John ha tenido que tensar más de una vez la cuerda, pero desde su ejemplo y con su calidad de carácter, forjado en la humildad, honestidad, verdad y amor, ha aunado mentes y corazones y ha llevado a la hermandad a una situación de paz y serenidad ejemplarizantes y sus numerosas vocaciones, como nunca ha habido, dan fe de ello.
5.- John y la EDE. Su capacidad y calidad de liderazgo son incuestionables. John es hombre de amplia visión y su amplitud va unida a profundidad, dualidad no siempre fácil. Recuerdo una enseñanza recibida de él: el pastoreo al corazón, claro ejemplo de lo dicho. En una comunidad como la EDE, muy joven todavía, con seria crisis casi en su niñez y moviéndose en un mundo, totalmente secular, y en un contexto de Iglesia a veces desconcertante en referencia a la seglaridad, nos hace falta líderes como John que sabe mantener la visión original, la ubica en el momento presente, la hace universal y la asienta a base de amor y prudencia. Que el Señor nos lo conserve muchos años, no solo en la vida, sino en la posibilidad de poder seguir asumiendo serias responsabilidades en nuestra amada comunidad internacional.
La lista podría seguir. Yo me he centrado en lo que a mí más me ha impactado. Animo a los lectores a continuarla desde sus propias experiencias. No puedo acabar sin decirle a John: Mi hermano del alma, te quiero mucho.
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Última actualización el Martes, 29 de Marzo de 2011 02:13 |
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